Martes 02.sep.2014

Cupil López ex asistente de Sáiz Pineda, dueña de negocio de lujo

La refaccionaria Jomali es propiedad de Marlis Cupil López, quien fuera asistente de Sáiz durante el sexenio granierista, y quien de la noche a la mañana “cambiaba autos y camionetas”, aseguran vecinos

Lunes 27 de Mayo de 2013

 Agencias

Cupil López ex asistente de Sáiz Pineda, dueña de negocio de lujo - La refaccionaria cuenta con acabados de lujos

La refaccionaria cuenta con acabados de lujos

Hace cinco meses, los habitantes de la ranchería Lomitas de este municipio se quedaron sorprendidos por la rapidez con que los más de 100 obreros, supervisados por arquitectos e ingenieros, trabajaron ininterrumpidamente para levantar una casa de dos niveles, propiedad de la familia Cupil López.

De ese mismo tamaño fue su expectación al ver que ahí se abrió la refaccionaria Jomali, el primer negocio de este tipo en el poblado, donde difícilmente “será redituable” para sus dueños, comentaron algunos vecinos.

Pero su sorpresa fue aún mayor cuando el miércoles pasado, del inmueble, a un costado de la carretera, agentes ministeriales de la Procuraduría General de Justicia de Tabasco hallaron 88.5 millones de pesos en fajos de billetes de mil, 500 y 200 pesos, presuntamente propiedad de José Manuel Sáiz Pineda, ex secretario de Finanzas del ex gobernador Andrés Granier.

La refaccionaria es propiedad de Marlis Cupil López, quien fuera asistente de Sáiz durante el sexenio granierista, y quien de la noche a la mañana “cambiaba autos y camionetas”, por lo menos una vez al año.

Uno de sus vecinos, Juan Antonio Díaz recuerda que a finales de 2012 vieron cómo en menos de dos meses “se echaron” la construcción. “En enero ya estaba terminada y la dejaron otros dos meses así hasta que en marzo inauguraron el negocio con una comida que celebró la familia”, dijo.

La refaccionaria era administrada por uno de los hermanos de la contadora, Alex Cupil, quien junto con su hermano Otoniel Noel y sus padres abandonaron la ranchería después del decomiso de dinero.

Díaz, quien dijo que hace años apadrinó a Marlis Cupil en su graduación de secundaria, refiere que la contadora de Saíz dejó de vivir en La Lomita tras contraer matrimonio y sólo venía de vez en cuando a visitar a sus padres.

Otros vecinos, quienes prefirieron no proporcionar su nombre, comentaron que en este pueblo “no es negocio” poner una refaccionaria como Jomali, con acabados de lujo, domos de cristal, servicio de televisión de paga y ventanales de aluminio que ninguna otra casa tiene en esta comunidad.

“Nosotros tenemos más de 26 años sin poder poner una ventana, y ellos en dos meses hicieron toda una casa de lujo. No nos parece justo que ninguna esté en desgracia, pero en caso ellos dejaron sin dinero y sin trabajo al estado”, dicen.

Una vecina, comentó que hace unos meses tuvo problemas con el esposo de la contadora, pues cerca de su terreno tenía una siembra de calabaza y con sus carros la echaron a perder.

“Mi esposo simplemente le reclamó y él lo demandó, porque presuntamente lo había amenazado”, recuerda la mujer que señala que el esposo “es una persona muy prepotente”. El pleito simplemente quedó ahí.

El sacerdote Baltazar, quien oficia una misa por la tarde, también prefiere no meterse en el asunto. “Nosotros los curas no hablamos y no nos metemos con los políticos; se dicen muchos chismes, yo he escuchado muchas cosas, pero no sé qué es lo que pasa”.

El delegado municipal José de los Santos opina que serán las autoridades quienes determinarán si es cierto o no que el dinero incautado es del gobierno del estado.

Sobre la familia de la contadora Cupil mencionó que era gente normal, que siempre ha vivido en esa ranchería, pero admitió que sí se necesita mucho dinero para poner una refaccionaria como esa.

El delegado considera como un “chisme” las versiones de algunos vecinos que refieren que la ex colaboradora de Saíz Pineda en los últimos años se ha dedicado a comprar propiedades y terrenos en la ranchería Lomita.

Familiares de la contadora son de escasos recursos. Uno de sus tíos, Pablo Cupil, es un hombre de más de 70 años, que se dedica a manejar un Pochimóvil para vivir.

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